Eley Grey

La educación y la visibilidad son las herramientas para conseguir la naturalidad

La Santa (y mágica) Trinidad

-¿Sigues ahí?

-Pues claro, ¿qué pensabas?

-No sé. ¿No es hora de desayunar?

-Todavía no tengo hambre, y las vistas desde aquí son mejores que desde la cafetería  -sonrió mirando a Clara con unos ojos llenos de amor y ternura.

-Gracias, cariño.

-¿Cómo has pasado la noche? ¿Has podido descansar?

-Bueno, la verdad es que he dormido más de lo que me esperaba. Pero tengo que preguntar al médico varias cosas. Yo no sé si este dolor es normal. Desde que se me pasó el efecto de la anestesia no ha dejado de dolerme, aunque las enfermeras se empeñan en decir que ya llevo medicación para todo lo que necesito.

-Cariño, confía un poco en el criterio de los especialistas. Si has podido dormir es porque el dolor te ha dado una tregua, de lo contrario te aseguro que no hubieras pegado ojo.

-¿Y tú qué sabes? ¿Vas a darme lecciones ahora?

Clara parecía ligeramente molesta, pero pronto se le pasó el pequeño brote de mal humor cuando un leve gemido atrajo su atención.

-¿Cómo está mi pequeña? Ven con mamá.

Se levantó con gran esfuerzo. Haciendo uso de la poca flexibilidad de la que disponía. Aquellas malditas enfermeras podían decir misa, pero lo que fuera que le habían dejado cosido allá abajo le hacía ver las estrellas. Tras varios movimientos robóticos consiguió alcanzar su objetivo.

-Hola, vida mía, ya está aquí mami –hizo el amago de estirar sus brazos para alcanzar al bebé pero cambió de idea y mirando hacia su derecha rogó -. Por favor, cariño, ¿puedes cogerla tú y me la dejas encima cuando haya conseguido sentarme en aquel sofá?

-Claro, mi cielo –y en un rápido y calculado movimiento cogió a la niña y la depositó suavemente en los brazos de Clara.

-Gracias, mi amor, parece que llevas toda la vida haciendo esto –Clara rio dejando escapar una mueca de dolor y recibió a su hija con toda la alegría del universo sobre su regazo.

La pequeña parecía pedir comida aunque su madre primeriza no lograba entender todavía aquel  lenguaje vacío de palabras. Clara se preparó el pecho y gracias a las maravillas de la naturaleza, el pequeño rostro se acercó rápidamente y succionó con fuerza el líquido blanco materno.

La calma y la tranquilidad invadieron en aquel instante la habitación, que empezaba a inundarse con los primeros rayos del sol. El perfecto equilibrio de la vida, la magia de la creación y del amor fueron interrumpidos únicamente cuando un amortiguado golpe en la puerta  a modo de llamada se escuchó desde el interior.

-¿Se puede?

-Buenos días, mamá. No hacía falta que vinieras tan pronto, mujer. Si no son más que las ocho. Podrías haber dormido un rato más.

-¿Y perderme la primera mañana de mi nieta? Eso ni hablar, hija. Anda, dame un beso. ¿Qué tal habéis pasado la noche?

-Pues yo la verdad es que bastante bien y la niña también, pero Clara… se queja bastante de los  puntos.

-¿Puntos? Aquí tengo que tener una trinchera –protestó en un susurro Clara para no interferir en el ritual del retoño lactante.

-Vamos, Clara, un poco de paciencia, ya verás como cuando menos te lo esperes se te han pasado los dolores del todo. Mira, mi primer parto, cuando di a luz a tu señora esposa, fue insufrible también. Pero al día siguiente casi no notaba nada, confía en mí.

-Pues mi señora esposa no hace más que darme lecciones como si supiera de dolores de parto –miraba de reojo a su mujer con el gesto de quien se siente superior por ser testimonio viviente de la experiencia.

-Y tú no dejas de quejarte –casi  interrumpió a Clara, aunque seguía sin poder borrar de su rostro aquella sonrisa. –Así que aquí te quedas con mi madre porque ahora sí que me marcho a desayunar.

Dio un beso a cada una: a su mujer, a su hija y a su madre, por este orden. Giró ciento ochenta grados, inició su marcha  y cerró la puerta de la habitación tras de sí, cuidando de no dar portazo para no asustar a su bebé, que seguía ajena a toda discusión mientras  tomaba el primer desayuno de su vida.

la visita de los magos

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Esta entrada fue publicada en 19/04/2014 por en Uncategorized y etiquetada con , , , , , , , , , , , .

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